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lunes, 21 de diciembre de 2015

¿DURA YO? TODO POSTUREO.........

Yo tengo tres hijos, ya lo sabéis. Y cada uno es diferente al resto, pero a los tres los quiero con locura. Por sus individualidades, precisamente, es por lo que los quiero más. 

Cada uno está en una etapa diferente, y tiene caracteres distintos, así que sus exigencias en cuanto a mí, también cambian. El de 10 "sufre" no muy en silencio lo que se está manifestando como una especie de infierno en la tierra: la preadolescencia. El mediano, un desdoblamiento de personalidad de lo más acusado: ángel en casa, diablillo en el cole. Y la pequeña....por el momento sólo os puedo decir que, además de estar como las cabras y ser una mandona, disfrutamos jugando a peluqueras, usando coronas de princesa y todo aquello que los dos chicos no han querido compartir conmigo.

Además, los tres disfrutan de vez en cuando de guerras: las que se montan entre ellos a pelea limpia cada 10 minutos (esto es mío no-no ahora lo tengo yo-es injusto, así, en bucle) o jugando a las guerras de cocinitas. ¿Qué es? Pues dicen que van a jugar a Master Chef, pero a los 5 minutos ya están jugando dos de ellos a batallas con los cuchillitos....En fin, dejemos que desarrollen su creatividad, ¿no?

El otro día, en Gestionando Hijos, Carles Capdevila dijo que no había ningún truco para educar. Esto me provocó sentimientos encontrados. Por una parte pensé "Uf, qué alivio" porque lo que menos me gusta es escuchar a una de esas personas que, como dice mi madre, todo lo saben y todo lo entienden. No me gustan los gurús, y menos los que parece que se elevan a las alturas mientras hablan. Pero a la vez, pensé "¿Entonces qué vienes a enseñarnos tú aquí?". Hasta que continuó diciendo: "para poder educar a tus hijos tienes que conocerlos". Y ahí ya me ganó del todo. Tú puedes hacerte mil planes, puedes jurar que les comprarás muñecas a los niños y balones a las niñas, y descubrir que tu hijo adora jugar con muñecas Barbie....efectivamente, son las víctimas perfectas cuando se trata de desmembrarlas en una batalla del Fuerte Comansi. Y puedes decirle a tu hija que juegue con sus hermanos a los playmobil, pero mientras ellos recrean cualquier tipo de incursión en la selva y son atacados por animales salvajes, su click se dedica a jugar a los bebés cuidando a Peppa Pig. 

En fin, que nunca salen las cosas como planificas. Y, es más, lo que funciona con uno, no tiene ningún resultado con otro. Ya no es sólo una cuestión de edad, si no también de intereses. Y eso no se ve el día que nacen. Al menos para mí, está siendo fascinante descubrir sus personalidades a medida que van creciendo. 

Y lo mismo me pasa a mí: a lo largo de estos 10 años como madre, he ido cambiando. Ya no hablo sólo de que haya desarrollado una paciencia desconocida hasta el momento, o de que sobreviva durmiendo menos en un mes de lo que antes dormía en una semana. Estos años, en los que ellos han crecido, yo también he crecido, he madurado (gracias a Dios) y disfruto más de ellos, y ellos de mí.

Pero lo que sí es cierto, y cada año lo compruebo, es que, por más que yo crea que me voy endureciendo con esto de la experiencia maternal, hay un momento del año en el que vuelvo a mis orígenes y, cual Gremlim bajo el agua, me convierto en una persona irreconocible: las actuaciones escolares de Navidad. Da igual que el niño no sea mío, no importa que no conozca a ninguno de los actores. Ni siquiera importa si cantan bien o no, o si lo veo en la tv, en directo o es en la radio. No lo puedo evitar y termino echando la lagrimilla (o lagrimón ).  No sé qué tienen esas vocecitas que desentonan cuando agudas suben y se oye un "filiiiiiiiiz navidazzzzzzzz" o "paaaaaaaaaz a todoooooooos". Pero me dejan hecha polvo. ¿Serán las campanitas de fondo? ¿tendré algún tipo de trauma? No lo sé, pero tengo que hacérmelo mirar. 

Por el momento, y tras los mocos provocados por la actuación del mediano de este año (por supuesto el mas guapo y el que mejor bailaba), tengo que retirarme y hacer acopio de fuerzas, que todavía estamos empezando y queda mucha navidad (y muchas campanitas y agudos angelitos) por delante.



martes, 17 de marzo de 2015

EL DEL MEDIO.

Siempre se dice que dos son compañía y tres son multitud. Puede ser. En el caso de los hermanos, todo depende del momento, y a veces los silencios anuncian los peores augurios....Puede que lleves todo el día suplicando en silencio por unos minutos de paz, por un rato para ver algo en la tele que no sean dibujos animados, por poder ser capaz de escuchar una noticia entera....pero cuando lo consigues, cuando sabes que los tres están juntos pero no los oyes....¡Peligro! Algo están tramando. 

Yo tengo tres hijos, y cada uno es un mundo en todos los sentidos. Cada uno tiene unas necesidades que reclama cubrir, constantemente y de manera inmediata. El mayor, por edad (9 años, casi 10), exige una serie de atenciones que no pueden cubrirse de la misma manera que las que tiene la de 3 o el de 6. La de 3, necesita ayuda para muchas más cosas, porque todavía es una bebé, grande pero bebé. Y el del medio....es el del medio.

Me da pena que su espacio como hijo pequeño haya sido tan breve, que "su momento estelar" haya durado tan poco. Él sí es el verdadero príncipe destronado de la casa. Tenía dos años y medio cuando nació "mi pequeña loca", y ahí, en un momento, se hizo mayor. Unos meses antes le "motivamos" para dejar carro, chupete, pañal....a veces creo que le obligamos a crecer antes de tiempo. Y me hace sentirme un poco culpable.

Tan flaquito, tan rubio, tan sonriente, tan mimoso, tan caradura.....jajajajajaja. En cuanto pienso en esta faceta, la pena y la lagrimilla se transforman en orgullo y satisfacción.  Porque él "es asín"

Es tan fuerte, a pesar de su aparente fragilidad, que sé que me va a dar más quebraderos de cabeza que ninguno. 

Es él el que hace experimentos a solas, en silencio, y juega con lo primero que se encuentra (aunque ello suponga acudir a urgencias a que le quiten una pieza de Lego de la nariz). 

Es él, el del medio, el que ronronea como un gato, ronca como un oso, y cuando no quiere cenar más se inventa juegos para entretenerme y camelarme, el último el de "venga, mamá, sortea un beso que ya sabes que me encantan.....

Es el mismo al que tengo que sobornar cuando ya no se me ocurre nada más para que vaya al baño y (sorry) haga cacas...se vende por un euro. 

Es él, el que parecía un vagoneta porque no quería aprender a leer pero ahora lo hace con soltura.

Es él quien me está enseñando que cada hijo es un mundo, que son pequeñas personas con personalidad propia, con su carácter. Que cada uno es diferente y no tienen nada que ver entre ellos, a pesar de que su entorno y su genética sean comunes. 

Es el mío, el del medio, el que se encarga de hacerme reír y desesperarme. 

Me enseña que no existe el aburrimiento y que dos pinzas de la ropa pueden ser dos caballos, una pistola, dos cuchillos, o una nave espacial. 

Y hace que no olvide que no existe el rencor. Dos son compañía, es cierto. El del medio, dependiendo del momento, se adapta perfectamente a juegos del mayor (es genial jugar al FIFA 15 con su hermano) lo mismo que en un minuto es el papá de la familia de los nenucos, o el alumno de la profe (la pequeña loca) que se pasa el día castigado. Le caen por todas partes: la pequeña le pega tirones de pelo en su imaginaria "pelucaría" o el mayor le hace repetir jugadas de Cristiano Ronaldo en bucle....pero él siempre les perdona. Chilla, llora, patalea, y al momento tan amigos. Sin rencores.

Se está haciendo mayor, dentro de poco dejará de ser mi bebé grande. Pero mientras tanto, me aprovecho y hago como que no soy consciente de esa engañifa del concurso de besos.... 

sábado, 14 de febrero de 2015

CONSEJOS VENDO QUE PARA MI NO TENGO: RELAJATE Y DISFRUTA



Por muy a gala que lleve el nombre de  mi alter ego, se ve que realmente no lo tengo muy interiorizado. Me repito  (y os repito) que somos humanas, que no somos superwoman  (yo la primera) y que no es posible,  ni mucho menos necesario,  llegar a todo. 


De hecho, esto no se dirige a mujeres, si no que es aplicable a todas las personas.

Muchas veces he tenido broncas con mi marido por su manía de complicarse la existencia: ¿Por qué  ir un  viernes por la tarde al salir del colegio con los 3 niños y solo a hacer la compra de la semana? ¿Qué  necesidad de masoquismo es esa que te hace ir el día más cansado para todos,  al  lugar donde sabes que positivamente se van a portar mal, y solo con los 3? Eso cuando no se le ocurre nada mejor que llevar a algún amiguito a casa....Mejor es mi propuesta: el jueves por la tarde voy yo a la compra y dejo encargado que nos la lleven el viernes por la mañana.

Bueno, pues ahí  está  la clave: CONSEJOS VENDO, PARA MI NO TENGO.


Todo esto tan estupendo, consejos, recomendaciones, realidades, todo vale para los demás, pero a veces se me olvida que para mí también. 

Cuando llevas una semana tremenda de trabajo, falta de descanso, problemas varios, estas más irascible y cualquier chorrada se convierte  en un drama de dimensiones épicas. 


Te pasan esas cosas que, vistas desde fuera, parecen incomprensibles: resuelves un problemón en el trabajo con sangre fría y tranquilidad. Pero llegas a casa y ves que no quedan galletas para el desayuno y te pones a llorar. Trastornada y loca es como me siento. No sé  si reírme de mí  misma o mandarme a un manicomio  directamente.


Y, dado el nivel de agotamiento,  entras en barrena: empiezas a reñir  a los niños por cualquier cosa, pierdes la paciencia, te cansas más.  Y así  sigues....

Hace unos días alguien me dijo una cosa, cuando no dejaba de quejarme porque no sabía cómo actuar ante determinadas situaciones con mis hijos, aquellas que yo decía que eran de "desobediencias y descontrol" alguien me preguntó: 

- ¿Eres muy exigente con tus hijos?

No tuve ninguna duda y automáticamente respondí que sí.

Lo siguiente no fue una pregunta, fue una afirmación:

-Eres demasiado exigente contigo, déjalo, sólo tienes que ser una madre suficientemente buena. No la madre perfecta.

Esto, que he reconocido como un mantra que debo repetirme más a menudo por si acaso se me olvida, lo digo a menudo : no soy superwoman (esa ya me la sabía). Pero además otra cosa muy importante y que debo empezar a creerme: si no quiero ser injustamente exigente con mis hijos y poder llevar una vida más relajada y placentera,  el primer paso es dejar de ser tan exigente conmigo misma.

Así que he decidido imponerme algunas obligaciones a partir de ahora, y este es mi manifiesto para dejar de exigirme tanto.

No sé  si lo conseguiré,  pero a por ello voy.

domingo, 4 de mayo de 2014

Feliz día de las malasmadres

Llevan toda la semana nerviosos. No sabía por qué. Hasta que a Bárbara se le escapó cuando le pregunté qué tal el día, preparándome para el inminente "Bien. Como siempre, mamá”. Si es que con 3 años ya te contestan como si fueses una anciana cansina......Pero ese día no. Ese día me dijo “haciendo un regalito de malasmadres". Aaaaaaaah. ¡Genial! Otro dibujo (con todo su amor, y sin querer ser materialista, pero otro dibujo fue lo primero que pensé.)
yo hice la mecedora en el cole...#confieso

Y Yago no quiso ser menos, y dijo"¡¡¡es verdad!!! Que es el domingo" (dos dibujos….) 

Pero no terminamos ahí, seguimos para bingo, señores..... (3 dibujos, seguro)

Buenpadre que añade "no, el domingo que viene, el día 4.Y no es de las malasmadres, si no de la madre" a lo que Manu, con su constante afán por participar en todo y apostillar lo que se debe y lo que no, replica " pero mamá es malamadre, que es mejor.....mira, hacen una fiesta y todo.......

Pues sí. Esa es la realidad, al menos la mía. 

El día de la madre es .....cada día que consigues llegar a casa antes de tiempo y queriendo darles una sorpresa les llevas 3 chupa chups…. ¡Eres la mejor madre del mundo!

También cuando empiezas a notar que se van a poner malitos porque están más mimosetes de lo normal….Su mamá es lo único que les cura, y por eso…. ¡Eres la mejor madre del mundo!

También es el día de la madre cuando te inventas un juego en el parque. Sobre esto, debo hacer varias puntualizaciones:

-¡Eres la mejor madre del mundo! Porque les permites ese día compartir con otros la maravillosa experiencia de que su madre vaya al parque con ellos, cosa que no suele ocurrir muy a menudo, las cosas como son.

- ¡Eres la mejor madre del mundo! Porque tienes alguna neurona viva y activa que ese día se siente solildaria contigo y hace que te inventes el juego más chorras de tu vida pero que resulte lo más molón para todos los niños del parque …..(¡toma, toma, y toma! ahí os he dado, madresperfectasdelparque. Por esto, ya me dan descanso de parque para otros cuantos meses….)

Los viernes a las 17.30, cuando los recoges del cole con el bocata de nocilla, ¡Eres la mejor madre del mundo!....y si dejas que venga algún amigo a casa se cae el estadio con la ovación.

Pues sí, hay momentos que yo aprecio infinitamente más que los dibujitos de ese día. Lo cual no quita que ellos lo preparen con todo su amor, pero a ver….un recortable troquelado de un libro de texto no es precisamente mi regalo soñado….La cara de ilusión el día que me lo traen, sí. 

Pero justamente para poder tener esos momentos de ¡Eres la mejor madre del mundo!  a diario, hay que estar mentalmente preparadas. Y eso, a la vez, hace que EL DÍA DE LA MADRE sea cada día que consigues que ellos piensen ¡Eres la mejor madre del mundo!. Así que,la conclusión al final es que EL DÍA DE LA MADRE no es un día muy especial para mi.  

Peeeeero (sí, siempre hay un pero, pero este es un buen pero) para mi gran alegría, un buen día dos personas (dos partners) se juntaron y tras horas eternas de observación científica (junto a un/os GT) descubrieron lo mismo que yo y comprobaron que ya tenían muchos dibujitos troquelados. Por y para enmendar este descuido natural, esta pérdida de ilusión por un día como este, han instaurado este año 2014 un nuevo día especial 

¡¡¡EL DÍA DE LAS MALASMADRES!!!




Ese día, el 24 de Mayo, como buena malamadre, me propongo:

- IR DIVINA A LA PARTY (se hará lo que se pueda)
- TOMARME UNO O VARIOS GT 
REÍR
- HABLAR
- BAILAR
- DISFRUTAR

¿Crees que soy egoísta por hacerlo? Pues repito lo que dije antes: para que cada día te digan ¡Eres la mejor madre del mundo! debes malamadrear todo lo posible, lo cual no es más que disfrutar también de ti y lo tuyo para poder darles lo mejor que tienes: TU.

De nuevo, gracias a estas dos grandes malasmadres que están montando el sarao....@malasmadres y @sinprepalguna....





jueves, 27 de febrero de 2014

AZ DE LA MATERNIDAD: CON O DE OLEEEEEEEEEEEEEEEE

Pues sí, un OLEEEEEE pero bien grande habría que hacernos a las madres a veces. Unas con total sinceridad, otras con total ironía. Porque a ver, somos estupendas, sí, por supuesto, eso nadie lo duda. Pero metemos la gamba finamente también a veces, ¿ o no?



Pues allá vamos con los OLEEEE de hoy:

- por esas situaciones en que tu hijo te recuerda que TODAVIA no le has comprado un pantalón nuevo para reemplazar el que se ha roto del chándal del colegio, y terminas convenciéndole para que lleve uno de su hermano pequeño (35 kgs vs 17 kgs) y negar-negar-negar que parezca un turbopack...OLEEEEEEEEEEEEEE

- por esos momentos en que te preguntan si todas las mamás son así de raras, con la tripa delgada y el culo y las piernas gordas, y eres capaz de contestar sin llorar y sin desheredarles....OLEEEEEEEEEEEEEEEEEE

- por esos momentos en que vas a una reunión del colegio y, debido a que no sueles tener la posibilidad de ir, no sabes dónde está la clase de tu hijo ni la letra que es......OLEEEEEEEEEEEEEEE

- por esos días en que dices "no pasa nada, aunque salga con esta pinta de trastornada y con ojeras, nadie me va a ver"....y te encuentras a la mitad de las madres de la clase tomando café...OLEEEEEEEEE

- por esas noches en que NECESITAS descansar porque al día siguiente tienes un día duro de trabajo, y tus hijos parece que lo huelan y te dediquen la peor noche de sus vidas...OLEEEEEEEEEEE

- por esas mañanas en las que vas súper apurada y en el último minuto te das cuenta de que no hay ni un solo polo planchado para el colegio. Te pintas a la vez que enciendes la plancha, dejas el polo listo, y al salir a la calle ves que pareces un oso panda, con un ojo negro y el otro sin pintar. OLEEEEEEEEEEEEEE

- por esas preguntas incómodas que te toca contestar y piensas y preparas. Y cuando llega el final de la explicación, tu hijo sólo te dice "¿ahora ya puedo ver dibujos?" OLEEEEEEEE

- ¡añadido de última hora!por esos miércoles en los que te enteras de que el viernes no hay colegio....OLEEEEEEEEEEEEEEE

Y así podríamos seguir, pero en este momento estoy agotada, he pasado una noche fatal gracias a mi hija pequeña: ¿cómo puede una niña de 2 años ocupar más que nadie en una cama de 160 cms? Pues eso, OLEEEEEEEEEE POR ELLA.








miércoles, 29 de mayo de 2013

A-Z DE LA MATERNIDAD......C DE CONFLICTO.....interior

Esta temporada podría llamarse "existe un mundo más allá de escribir posts solitarios en un blog". Vamos a por nuestro primer carnaval.......¡¡¡Trimadre, te deseo lo mejor!!!
A los que no sabéis qué es esto, pasaos por el blog de Trimadre a los treinta http://trimadre.blogspot.com.es/

 http://trimadre.blogspot.com.es/


Conflicto.

Existen muchos sentimientos que nacieron en mí con el bebé cuando fui madre por primera vez. Una clase de amor que no sabía que podía existir, tan enorme y tan descontrolado que daba- y da- miedo. No me podía imaginar que algo como lo que sentía fuese posible. También mucho miedo, a no saber hacer las cosas, a fallar, a todo, en realidad. Me imagino que lo normal en una primeriza, y aunque me habían hablado de estas cosas, yo pensaba que a MI (superwoman) no me iba a pasar. (Vaya, que yo de sobradita divina, para no variar)

PIIIIIIIII. Error. No sólo fui una primeriza de casi libro (atacada con las medidas de los biberones, histérica esterilizando cosas, comprando cremas de precios brutales para la pielecita del bebé, etc etc.) si no que, durante un tiempo me volví loca. Pero de atar.

Todos o, mejor dicho, todas, te cuentan la maravillosa experiencia que es ser madre. Lo fantástico que es poder disfrutar de tu bebé a todas horas durante 4 meses, sin nada más que hacer que cuidarlo. ¿Cuál fue el problema? Pues ese, el “sin nada más”. ¡¡¡¡Madre mía!!!! Ahí empezó mi locura: adoraba a mi bebé, pero todo lo bueno, si mucho……24 horas, 16 semanas, demasiado. Cuando mi querido príncipe azul llegaba a casa del trabajo, eso se convertía en un monólogo casi. 

Él me decía “ ¿y qué has hecho hoy?” A lo que mi respuesta solía ser “¿tú qué crees?. No me he duchado hasta las 11, cuando lo he conseguido, ya le tocaba el siguiente biberón, y cuando se lo he dado ha vomitado y he tenido que volver a ducharme, así que no he podido bajar a nada y no he podido comer y cuando iba a descansar porque esta noche ha sido horrible, el bebé se ha despertado y ya no he podido. Y luego otro bibe, y cambiarle las cacas y más tarde me he puesto a limpiar los cristales y………


Yo le decía (arrepentida y culpable por ese ataque inmerecido) “¿y tú? ¿qué has hecho?” 
A lo que él respondía “nada, un rollo, lo de siempre
Y ahí saltaba la tigresa de nuevo. 
Pobre marido, lo que tuvo que aguantar.

Pero la conclusión de todo esto es que para mí ser madre supone un conflicto. Uno conmigo misma, porque hay momentos, sobre todo al principio, en los que me resultaba difícil compaginar mi situación como madre y los deseos que eso despertaba, con mis anhelos y aspiraciones profesionales. No veía la manera de compaginar ambas cosas, y eso provocaba esa especie de locura que me poseyó durante unas semanas. (Yo creo que ayudada por mis hormonas locas de postparto)

Porque la pregunta era ¿soy una mala madre por querer no ser sólo una madre? Quiero a mi bebé por encima de todo, como hacen las buenas madres maravillosas que me encuentro y me comentan lo felices que son con su baja. Pero también quiero trabajar, quiero conseguir más profesionalmente, quiero estar satisfecha con mis avances, quiero…..quiero más. Quiero todo. Y quiero dejar de sentirme mal por querer estas cosas que- por lo que yo imaginaba entonces- era antinatural querer.

Y ese era mi conflicto interior en ese momento.

¿Lo he resuelto? Bueno, 2 hijos más después, me tomo todo con mucha más calma. Adoro a mis hijos, por encima de absolutamente todo, tengo una familia estupenda. Tengo un trabajo que me da satisfacciones y quebraderos de cabeza. A veces estoy hasta el gorro de los niños y quiero salir pitando a trabajar. Normalmente me pillo unos globos tremendos por no poder llevarlos o recogerlos del cole, y no participar más de su día a día. 

En fin……soy un conflicto con patas…..pero intento superarlo.