Mostrando entradas con la etiqueta llorar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta llorar. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de noviembre de 2014

COMO LA PANTO CON PAQUIRRIN.....

Todo tiene su cara y su cruz. Estar temporalmente soltera supone muchas cosas negativas, la primera lo muchísimo que echamos de menos al padre de esta casa. En otras familias puede que las cosas sean diferentes pero, en nuestro día a día, su papel es fundamental. No me refiero sólo a las cosas que hace en cuanto a compartir tareas, si no a su papel de pilar de familia para todos. Es una especie de estabilizador para mí, y en cuanto a los niños, la palabra PADRAZO se queda corta.


Estoy mucho más cansada, porque normalmente cuando llegamos a casa, hacemos todo a medias: yo preparo cenas, tú haces deberes. Yo preparo ropas del día siguiente, tú charlas con ellos. Yo pongo lavadoras, tú los acuestas. Y así nos dan las 9 de la noche. ahora es todo, todito para mí....así que a las 22h estoy reventaíta. Con el añadido de que después de que estén en la cama y (con un poco de suerte) dormidos, ni siquiera tengo la posibilidad de charlar de mi día a día con él....en fin.

Además, me he creído que no sólo soy superwoman, si no que además soy una especie de prota de Tu Casa a Juicio haciendo reformitas y chapuzas, cuando en realidad soy más un Pepe Gotera y Otilio....A cada uno lo suyo, menos mal que no he llegado a atreverme con el taladro, si no mi casa sería un Gruyere.




Así quedó mi puerta tras un intento de cambiar el pomo. Y así se quedará hasta que el Pepe Gotera de mi casa venga a arreglarlo....


Pero, como he dicho, todo tiene su cara y su cruz. Me estoy descubriendo como una madre molona a tope. Molona porque estoy haciendo cosas con ellos que, en circunstancias normales no hago, o al menos no con la frecuencia y paciencia actual: jugar con ellos, pintar, leer, charlar, inventar, salir....Y (lo digo bajito para que no os sorprendáis tanto tanto) lo mejor de todo: lo disfruto un montón. Pero es que ellos también. Les he oído hablar entre ellos y comentar "lo guay que es mamá que hace tantas cosas divertidas", y casi se me cae la lagrimilla. Me sentí un poco Panto, por lo de "orgullo de madre", no vayáis a pensar mal....



De verdad que estoy agotada, estos 10 días han sido de una intensidad brutal, con 3 días sin cole y sin trabajo en medio. Pero veo que todo tiene su recompensa....

Eso sí, la naturaleza es la naturaleza: no esperéis que me ponga a hacer DIY, a coser o hacer bizcochitos....jajajajaja. Eso no se me da bien. Pero todavía necesito e intento encontrar mis momentos de intimidad.....¿cómo? Te doy un truco.....BUSCA TU ESPACIO. Yo he encontrado el mío.......


Esta es otra de las cosas que he retomado al ser soltera: mi vida social en 2.0....para la 1.0 sigo necesitando al buenpadre.


miércoles, 29 de mayo de 2013

A-Z DE LA MATERNIDAD......C DE CONFLICTO.....interior

Esta temporada podría llamarse "existe un mundo más allá de escribir posts solitarios en un blog". Vamos a por nuestro primer carnaval.......¡¡¡Trimadre, te deseo lo mejor!!!
A los que no sabéis qué es esto, pasaos por el blog de Trimadre a los treinta http://trimadre.blogspot.com.es/

 http://trimadre.blogspot.com.es/


Conflicto.

Existen muchos sentimientos que nacieron en mí con el bebé cuando fui madre por primera vez. Una clase de amor que no sabía que podía existir, tan enorme y tan descontrolado que daba- y da- miedo. No me podía imaginar que algo como lo que sentía fuese posible. También mucho miedo, a no saber hacer las cosas, a fallar, a todo, en realidad. Me imagino que lo normal en una primeriza, y aunque me habían hablado de estas cosas, yo pensaba que a MI (superwoman) no me iba a pasar. (Vaya, que yo de sobradita divina, para no variar)

PIIIIIIIII. Error. No sólo fui una primeriza de casi libro (atacada con las medidas de los biberones, histérica esterilizando cosas, comprando cremas de precios brutales para la pielecita del bebé, etc etc.) si no que, durante un tiempo me volví loca. Pero de atar.

Todos o, mejor dicho, todas, te cuentan la maravillosa experiencia que es ser madre. Lo fantástico que es poder disfrutar de tu bebé a todas horas durante 4 meses, sin nada más que hacer que cuidarlo. ¿Cuál fue el problema? Pues ese, el “sin nada más”. ¡¡¡¡Madre mía!!!! Ahí empezó mi locura: adoraba a mi bebé, pero todo lo bueno, si mucho……24 horas, 16 semanas, demasiado. Cuando mi querido príncipe azul llegaba a casa del trabajo, eso se convertía en un monólogo casi. 

Él me decía “ ¿y qué has hecho hoy?” A lo que mi respuesta solía ser “¿tú qué crees?. No me he duchado hasta las 11, cuando lo he conseguido, ya le tocaba el siguiente biberón, y cuando se lo he dado ha vomitado y he tenido que volver a ducharme, así que no he podido bajar a nada y no he podido comer y cuando iba a descansar porque esta noche ha sido horrible, el bebé se ha despertado y ya no he podido. Y luego otro bibe, y cambiarle las cacas y más tarde me he puesto a limpiar los cristales y………


Yo le decía (arrepentida y culpable por ese ataque inmerecido) “¿y tú? ¿qué has hecho?” 
A lo que él respondía “nada, un rollo, lo de siempre
Y ahí saltaba la tigresa de nuevo. 
Pobre marido, lo que tuvo que aguantar.

Pero la conclusión de todo esto es que para mí ser madre supone un conflicto. Uno conmigo misma, porque hay momentos, sobre todo al principio, en los que me resultaba difícil compaginar mi situación como madre y los deseos que eso despertaba, con mis anhelos y aspiraciones profesionales. No veía la manera de compaginar ambas cosas, y eso provocaba esa especie de locura que me poseyó durante unas semanas. (Yo creo que ayudada por mis hormonas locas de postparto)

Porque la pregunta era ¿soy una mala madre por querer no ser sólo una madre? Quiero a mi bebé por encima de todo, como hacen las buenas madres maravillosas que me encuentro y me comentan lo felices que son con su baja. Pero también quiero trabajar, quiero conseguir más profesionalmente, quiero estar satisfecha con mis avances, quiero…..quiero más. Quiero todo. Y quiero dejar de sentirme mal por querer estas cosas que- por lo que yo imaginaba entonces- era antinatural querer.

Y ese era mi conflicto interior en ese momento.

¿Lo he resuelto? Bueno, 2 hijos más después, me tomo todo con mucha más calma. Adoro a mis hijos, por encima de absolutamente todo, tengo una familia estupenda. Tengo un trabajo que me da satisfacciones y quebraderos de cabeza. A veces estoy hasta el gorro de los niños y quiero salir pitando a trabajar. Normalmente me pillo unos globos tremendos por no poder llevarlos o recogerlos del cole, y no participar más de su día a día. 

En fin……soy un conflicto con patas…..pero intento superarlo.







lunes, 8 de abril de 2013

MOMENTOS PANTOJILES



Cuando yo tenía 23 años, tú tenías 17. Yo era mayor, y tú todavía pequeña. Me fui a estudiar fuera, y ya no volví a casa. Eras una de "las niñas", una de las pequeñas. 
Por supuesto que éramos hermanas, buenas hermanas, pero en la distancia. 

Con el tiempo, yo me hice mayor (muuuuuuuy mayor), demasiado, y tú creciste, y te fuiste también de casa. Estábamos cada una de las 4 en una punta de España, e incluso de Europa en algunos momentos. Pero siempre ahí.

Comidas familiares de vez en cuando, vacaciones, alguna visita.
Empezaste a volar, literalmente, y te fuiste a vivir por tu cuenta. Canarias, Palma, Madrid.....siempre de acá para allá. Pero era lo normal, todos estábamos acostumbrados.

Hasta hace dos años. Ahí me di cuenta de lo mucho que te echaba de menos. Te viniste a vivir conmigo, participaste de mis "idas de pelota" (yo, sí, la causante de todos los males del universo), me ayudaste, cuidaste a los niños. Te portaste como la mejor hermana. Pero también como la mejor amiga.

A todo lo bueno se acostumbra una, y nunca hubiese pensado que te iba a echar tanto de menos. ¡¡¡Pero si aun no te has ido!!!
Ahora estás en mi casa, terminando de preparar las maletas, antes de empezar una etapa súper emocionante. Sé que te va a ir genial, pero te voy a echar tantísimo de menos......a los dos. En muy poco tiempo los dos os habéis convertido en algo muy importante para mi, y saber que os tenía al lado (debajo, literalmente) me hacía sentir muy bien.


Aunque hoy estoy muy triste, porque egoístamente no quiero que os vayáis, estoy convencida de que esta etapa va a ser genial, os lo vais a pasar pipa, y va a ser muy positiva para vosotros. yo, en vuestro caso, haría lo mismo, sin duda.
Pero es que está tan lejos.....vais a estar tan lejos......
De todas maneras, este momento pantojil es para mi propio desahogo, y para decirte que ¡¡¡te quiero muchísimo!!!
Y para decírtelo desde aquí, desde la distancia, porque si llego a hacerlo en casa, contigo delante, la hinchazón de ojos no me hubiese dejado conducir. 

¡¡¡Ay!!!, ¡¡mi paquirrina!!!! Disfruta, que os lo vais a pasar genial.

Te quiero.




jueves, 21 de marzo de 2013

VAMOS DE PASEO.....PI PI PI

Es curioso cómo cambia el punto de vista que tenemos sobre una misma cosa con el simple paso del tiempo

Durante 8 años, ya casados,  vivimos lejos de nuestras familias, además del tiempo que antes yo solita había vivido fuera de España. Y ningún  problema. Al revés, japi japi porque no tenía que planificar nada los domingos, ni comida familiar con los padres de uno, ni con los del otro....simplemente, hacíamos lo que queríamos- dentro de nuestras posibilidades. 

Nos organizábamos muy bien con los niños, los trabajos, los coles, los viajes....todo bajo control. 

Hasta que un día nos liamos la manta a la cabeza y decidimos venirnos a vivir a Madrid.
Canguelo, of course, al principio: ¿nos llegará la pasta?, ¿encontraremos coles?, ¿encontraré trabajo?, ¿nos agobiaremos con tanta familia tan cerca? (de ambas partes, además). Encima, llego y me quedo embarazada, así que los comienzos, un poquito estresantes.

Peeeeeero, poco a poco se va colocando todo en su sitio, y empezamos a organizar nuestra nueva vida.

Los niños encantados en su cole, la bebé creciendo, encuentro trabajo.....y además ahora puedo viajar, porque nos podemos organizar mucho mejor.

Y lo mejor de todo: trogollones de familiares por todas partes. No están todos, claro, y hay algunos muy importantes a los que no tengo cerca y no puedo ver todo lo que me gustaría. Pero algo es algo.

¿Cómo es eso ?  A lo bueno uno se acostumbra rápido. Eso es.

Pues sí. Tenemos nuestros aquelarres familiares, y a veces son estupendos. Otras nos tiramos de los pelos (figuradamente)



Peeeeeeeero- cuántos peros tiene este post- de repente, se empiezan a ir.

Una es constante, idas y venidas. Es su vida, pero siempre estamos deseando que vuelva. (¿qué verá ella en eso de ayudar a la gente? ¡¡¡que están muy lejos esos países!!!!.......)

Hace unos meses, otra que decide que se nos va. Vida nueva, ilusión (envidia por mi parte, no lo puedo negar), pero al quinto pino que se va. ¡¡¡¡Ains!!!!

Y ya, el remate. La última adquisición familiar, venida directamente del norte, se va, más al norte aún. 

Evidentemente, todo es para bien, pero yo me estoy convirtiendo poco a poco en una especialista en echar de menos, y eso no mola, ¿no?

Lo que tengo que hacer está claro......
¡¡¡¡VIAJAR!!!!! 





o irme yo también.......jajajajajajajajaja





martes, 19 de marzo de 2013

LAS ETAPAS DE LA VIDA


Es vergonzoso, jajajajaja, y muy gracioso a la vez. Si a mí hace 13 años me dicen que  a estas alturas voy a estar casada, tener 3 hijos,  y trabajar donde lo hago, me hubiese reído en la cara de quien hablaba. ¡Vamos! ¡Una madre yo! ¡¿Estamos locos?!  Yo iba a ser una ejecutiva agresiva, trabajando por el mundo adelante, reivindicando con mi sola existencia el hecho de que las mujeres somos lo más (a pesar de que tengo un poco de complejo de marimacho). Forrada, con un cochazo, viajando a tutiplén……y por supuesto, con un novio en cada puerto, jejejejeje.


¡Hubiese puesto la mano en el fuego! Y me hubiese abrasado, claro. 
En este momento de mi vida era lo que ahora mismo definiría como "una flipada".


Comparativamente, tengo  un príncipe azul con el que nunca hubiese soñado (pero para bien, no seáis malvados) , un cochazo de 10 años (cochazo por lo lleno que va), viajo de vez en cuando y tengo 3 enanos estupendos….aunque muy pesados. 

Y bueno, la realidad de las cosas es que nunca son como te las esperas. La gente te cuenta lo maravilloso que es ser madre, pero no te cuenta la verdad.¡¡¡hay momentos en los que es un verdadero asco!!!!

Cuando nace el primero, los agobios, el sin dormir, la pasta, que si el moco, que si tal y cual. Vale, sí. Pero yo personalmente me volví loca de remate. Para mi era horrible ese sentimiento de culpa que tenia por estar hasta el moño de limpiar pañales y la casa, y no poder estar trabajando como solía hacer. ¿Por qué hay que elegir? 
Pues en esa baja tuve 2 arranques de agobio memorables (quizá mi marido opine que más....), pero el que más, este momentoloco1:
me dolía horrores sentarme, y le monté un follón-hormonal a mi buenazo para que me fuese a comprar un flotador. Me llamó diciendo que sólo había de pato, y en medio de mi bajada hormonal le dije que no pasaba nada, que no hacía falta.("Perdona lo de antes, no sé lo que me pasa, lo siento...").  Cuando volvió a casa como a los 20 minutos.....sin flotador...... sólo os digo que no llegó a atravesar el marco de la puerta, se fue a buscarme un flotador, y que sepáis que no era de pato. Era de tortuga. (imaginadme sentada encima, viendo la tele, con una cabeza de tortuga asomando entre mis piernas....pues yo, la más japy)
Bueno, con el segundo niño me tomé la baja maternal de otra manera, muuuuucho mejor. 



Ya no era Jekyll y Hyde.








Y bueno, ahora estoy en el tránsito hacia algo mucho más peligroso. Lloro en los festivales de navidad, henchida de orgullo por el villancico que ni se oye, pero que yo voy cantando en voz baja a la vez que ellos en el escenario. 
Es mi momento "madre de lluvia de estrellas". ¡¡¡¡¡Bertín!!!!! ¿¿¿Dónde estás??? 
El año pasado hacía la comunión mi sobrina, y fuimos a una ceremonia donde los niños leían una carta a sus padres....lloré otra vez.  No quiero pensar el momento en el que llegue la comunión de uno de los míos....

¡¡¡MADRE MÍA!!! La que les espera a mis hijos conmigo, pobres, los compadezco de antemano. Tras muchos años de estudio y observación de mis facultades como madre, he descubierto que, entre otros muchos apelativos que según las circunstancias se me podrían aplicar, el que más me va definiendo es el de “Pantoja”.