Mostrando entradas con la etiqueta DISFRUTAR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DISFRUTAR. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de abril de 2015

LA MUJER DE ATILA

Hoy hace 4 años que llegaste a revolucionar mi vida.  Te llamas Bárbara, y haces honor a tu nombre. Eres como los bárbaros de los tiempos de Roma, una especie de Atila que no deja títere con cabeza allá por donde pasa.

Desde antes de nacer ya diste guerra. Llegaste sin avisar, para romper todos los planes meticulosamente hechos: nos cambiamos de ciudad, yo busco trabajo, niños al cole, casa nueva con el número de habitaciones perfecto, marido que se va 9 meses fuera y sólo viene los fines de semana.....Y de repente decides que quieres tu sitio. Primero, pánico, no soy muy buena en los primeros momentos cuando me cambian los planes. Pero enseguida me fuiste enseñando. 

Recuerdo el día que nos dijeron que ibas a ser niña....jajajaja, vaya risas cuando el médico nos vio la cara y dijo "¿no os hace ilusión? ¿no queríais una niña?" Pues claro, hombre, pero con dos niños ya no contaba con la posibilidad de cambiar de calzoncillos a braguitas.

Desde pequeña ya tenías las cosas claras. Nada de 6 tomas, no. Tú dormías toda la noche, y no había manera de despertarte para comer. Además, hasta que no pasamos a los sólidos, lo tuyo con los bibes fue una relación de amor-odio. Y tu mala leche....jajajajajaja. Mi hermana decía, cuando te veía lanzar los chupetes con cara de mal humor y chillar porque no hacíamos lo que querías, que si hubieses sabido hablar no serían halagos lo que saldría de esa boquita.....

Y así, mi querida bipolar, como yo te llamo porque tus cambios de humor son dignos de estudio, has llegado hasta aquí. 4 añazos, deseando con ilusión que llegue esta tarde y nos veamos (sobre todo por el regalo, seamos claros, que a los 4 años no vamos a pedir más), mientras estás en casa planificando tu día. Según tú, nos vamos de vacaciones y viene tu padre "sólo porque es mi cumple".



Cada vez te gusta más estar conmigo, imitarme, jugar a ser mamás y contarme historias...porque eso sí lo has heredado de mí: hablas por los codos. Y por eso mi responsabilidad es grande. Evidentemente, tengo que ser ejemplo para todos mis hijos, pero parece que tú, por el hecho de ser mujer, te fijas más en determinadas cosas. Pues te prometo que YO MATARÉ MONSTRUOS POR TI, y por tu futuro.



Eres la más pequeña, la niña de todos. Nos tienes dominados, a los que más a tus hermanos, y es que, ¡por donde pasas no crece la hierba!. Y si a los 4 años ya estamos con estas luchas, no quiero pensar en el futuro y en la adolescencia que nos harás sufrir y sufrirás....

Pero te estás haciendo mayor, y me gustas. Cada día me gustas más, si soy sincera. Sigues teniendo esos ataques de mala leche, pero después de un rato del berrinche, te prodigas en mimos, caricias y pides perdón...eso debe ser parte de hacerse mayor, ¿no? 

Como tú dices, no eres la más pequeña, si no la menos mayor de todos. 

FELICIDADES


jueves, 26 de febrero de 2015

"NO ERES TÚ, SOY YO" O LO QUE VIENE SIENDO UN POST DESAHOGO

Llevo una temporada muy harta por distintos acontecimientos en varios aspectos de mi vida, tanto en el campo personal como en el laboral. Pero ya está, necesito desahogarme. Tal y como soy, mañana (o dentro de 5 minutos, debido a mi memoria de pez) se me habrá pasado, pero ahora mismo......

NO ERES TÚ, SOY YO.

Este título podría evocar una de esas escenas de ruptura entre la pareja. De tan usada, esta frase resulta manida. "Te dejo, pero no eres tú la culpable, soy yo, que no estoy a tu altura...." ¡Venga ya! Esto ya está muy visto. Y bueno, sí y no. 

En el fondo se contiene una gran verdad. Hay personas que consiguen sacar lo peor de uno mismo. Con sus actuaciones absurdas y sus sinsentidos, consiguen que tú te conviertas en algo que no eres. Así que efectivamente, a ti que actúas así, te digo: no eres tú el problema, soy yo.

No eres tú el culpable de provocarme una pereza abismal con tus quejas y tus chorradas. 
Soy yo que cada vez tengo el nivel de tolerancia más bajo.

No eres tú quien se pone de mal humor por razones que nada tienen que ver conmigo y no consigue dejar sus problemas personales aparcados antes de vernos. 
Soy yo, que no entiendo que esa actitud pueda ser una actitud, y que me esfuerzo a diario por tener buena cara a pesar de que yo tengo también mis propios problemas y preocupaciones.

No eres tú quien se extraña de que una persona no pueda actuar como una buena compañera de otra. Sin necesidad de ser amigos. 
Soy yo, que no veo otra manera posible de ser y me desespero ante mi imposibilidad de comprender tus motivos para escurrir el bulto y hacer leña del árbol caído.

No eres tú la que se esfuerza por hacer que los demás estén cada día más a gusto. 
Efectivamente, no eres tú, soy yo quien lo hace, muchas veces sin que se lo merezcan del todo.

No eres tú quien pide perdón cuando se ha equivocado, ni reconoce los éxitos cuando se consiguen las cosas. 
Para nada, pero sí soy yo quien ve como muchos de sus esfuerzos no tienen más recompensa que "la satisfacción del deber cumplido".

No eres tú quien está sembrando para el futuro, haciendo que algo que es una obligación resulte un mínimo placentero y un poco divertido. Porque el vaso siempre puede estar medio lleno o medio vacío. 
Pero sí soy yo quien se empeña en intentar buscarle líquido al vaso, porque de otra manera, esto sería insoportable.

En resumen, que no eres tú, soy yo. Y te advierto que esta frase es muy típica de las rupturas.....






sábado, 14 de febrero de 2015

CONSEJOS VENDO QUE PARA MI NO TENGO: RELAJATE Y DISFRUTA



Por muy a gala que lleve el nombre de  mi alter ego, se ve que realmente no lo tengo muy interiorizado. Me repito  (y os repito) que somos humanas, que no somos superwoman  (yo la primera) y que no es posible,  ni mucho menos necesario,  llegar a todo. 


De hecho, esto no se dirige a mujeres, si no que es aplicable a todas las personas.

Muchas veces he tenido broncas con mi marido por su manía de complicarse la existencia: ¿Por qué  ir un  viernes por la tarde al salir del colegio con los 3 niños y solo a hacer la compra de la semana? ¿Qué  necesidad de masoquismo es esa que te hace ir el día más cansado para todos,  al  lugar donde sabes que positivamente se van a portar mal, y solo con los 3? Eso cuando no se le ocurre nada mejor que llevar a algún amiguito a casa....Mejor es mi propuesta: el jueves por la tarde voy yo a la compra y dejo encargado que nos la lleven el viernes por la mañana.

Bueno, pues ahí  está  la clave: CONSEJOS VENDO, PARA MI NO TENGO.


Todo esto tan estupendo, consejos, recomendaciones, realidades, todo vale para los demás, pero a veces se me olvida que para mí también. 

Cuando llevas una semana tremenda de trabajo, falta de descanso, problemas varios, estas más irascible y cualquier chorrada se convierte  en un drama de dimensiones épicas. 


Te pasan esas cosas que, vistas desde fuera, parecen incomprensibles: resuelves un problemón en el trabajo con sangre fría y tranquilidad. Pero llegas a casa y ves que no quedan galletas para el desayuno y te pones a llorar. Trastornada y loca es como me siento. No sé  si reírme de mí  misma o mandarme a un manicomio  directamente.


Y, dado el nivel de agotamiento,  entras en barrena: empiezas a reñir  a los niños por cualquier cosa, pierdes la paciencia, te cansas más.  Y así  sigues....

Hace unos días alguien me dijo una cosa, cuando no dejaba de quejarme porque no sabía cómo actuar ante determinadas situaciones con mis hijos, aquellas que yo decía que eran de "desobediencias y descontrol" alguien me preguntó: 

- ¿Eres muy exigente con tus hijos?

No tuve ninguna duda y automáticamente respondí que sí.

Lo siguiente no fue una pregunta, fue una afirmación:

-Eres demasiado exigente contigo, déjalo, sólo tienes que ser una madre suficientemente buena. No la madre perfecta.

Esto, que he reconocido como un mantra que debo repetirme más a menudo por si acaso se me olvida, lo digo a menudo : no soy superwoman (esa ya me la sabía). Pero además otra cosa muy importante y que debo empezar a creerme: si no quiero ser injustamente exigente con mis hijos y poder llevar una vida más relajada y placentera,  el primer paso es dejar de ser tan exigente conmigo misma.

Así que he decidido imponerme algunas obligaciones a partir de ahora, y este es mi manifiesto para dejar de exigirme tanto.

No sé  si lo conseguiré,  pero a por ello voy.