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lunes, 26 de octubre de 2015

QUIERO SER COMO LA OVEJA DOLLY Y TENER VARIOS CLONES : CONCURSO #PIDENOSTUDESEO

Una mañana como otra cualquiera.
Suena el despertador y, aunque mi cuerpo no se haya despertado del todo, ya tengo una larga lista de cosas por hacer pululando cual pajaritos alrededor de mi cabeza:

  • tengo que darle a Yago su camiseta de gimnasia que ayer se quedó secándose (lo de plancharla, en otra vida. Hoy es un #notpossible y además la arruga es bella)
  • tengo que preparar el desayuno para los tres.
  • llevarlos al colegio.
  • Comprar la flor que tienen que llevar mañana al colegio.
  • sólo pienso en el café relajante de la vuelta, y la calma para ordenar la casa, que para eso hoy no trabajo.
  • hacer la comida de mañana.
  • no me puedo olvidar de pedir el certificado de los niños.




Pero rápidamente se interrumpen esos pensamientos porque ya se oyen las discusiones de los tres: “¡¡¡¡que me dejes!!!!” “¡Quiero dormir!” “¿ Mamá? ¿Mamá? Mamáaaaaaaaaaaaa”.....Y esa palabra, mi apodo en casa desde hace 10 años, se convierte en mortífera…..Porque no lo niegues….hay veces que te gustaría desaparecer, no quieres ser esa a la que siempre llaman. Yo suelo quedarme calladita, escondida en el baño si puedo, pensando que, con un poco de suerte, quizá se olviden de mí y sean capaces de resolverlo solos….pero no, esto n o sirve por las mañanas, y de nuevo ese nombre con el que al principio, cuando estaba recién estrenado para ti, llorabas, y ahora es ¡EL HORROR! y empiezas a hablar como tu madre¿Te crees que tengo 4 brazos? ¡No puedo ponerte la leche a la vez que ayudo con los botones a tu hermana!”

Afu…..respira, respira hondo…..pongo las tazas y caliento la leche mientras ayudo a abotonar el polo de uno, el vestido de la otra, y doy instrucciones sobre dónde encontrar los calcetines (ya sabéis, un clásico de "¿y qué pasa si voy yo y los encuentro?") Y de pronto lo ves: una fuga de agua bajo el fregadero. No tienes tiempo de llamar al fontanero ahora.


De acuerdo, ha pasado un buen rato ya, incluso he conseguido ducharme (mientras de uno en uno van entrando al baño a preguntarme dónde está tal o cual cosa, por supuesto no me iban a dejar tranquila). El pelo no va muy allá, pero el antiojeras, que parece últimamente el único que me entiende, ha hecho su trabajo y me permite salir más o menos decente a la calle. (No os riáis, dejadme que me lo crea ) El agua sigue cayendo bajo el fregadero, pero consigues descubrir cómo cerrar la llave de paso.


Nos metemos en el coche (más gritos de “me pido poner el brazo en el reposabrazos” “no, hoy me toca a mí”) y, de camino al colegio, voy pensando en lo que debo hacer después (continúa la lista y ejercito mi recién descubierta capacidad de abstracción).
Vale, seguimos…..seguimos atascados. Porque no sé qué ha pasado en Madrid hoy, pero llevamos 20 minutos en el coche y hemos avanzado solo una manzana.
Uno que dice: “Mamá, vamos a llegar tarde”
Yo contesto mirando al infinito “ya lo veo….pero no puedo dejar el coche tirado en medio de la calle” (oooooooooommmmmmmmmm, tranquila, ellos no son conscientes de la crispación que te provocan a veces. Angelitos......jgdjfu3#@5=)&%$~€ CACA)
Otro que comenta “ si el coche pudiese volar…..”  Pero, ¿Cómo le explico yo que el gadgeto coche no se ha inventado por ahora?


Vale, no pasa nada….pensemos….estamos a 15 minutos andando del cole. Busco sitio, aparco, y ahora correr. Llegamos. Bien. Desayunados, vestidos, entregados al colegio y besados…..


Ahora a volver, salgo y....¡el diluvio!. Madre mía....20 minutos andando hasta el coche. La pinta de trastornada ya no sé cómo describirla: pelos pegados a la cara, raíces negras (ya que hay que echarle la culpa a alguien por esto, se la echo a la lluvia), zapatos que hacen chof chof....sólo quiero cerrar los ojos, abrirlos de nuevo y que todo haya sido un sueño.




Pero nada de eso. Así que otra anécdota más para el blog....sin dejar de pensar que ahora necesito mi propia lista:

-  peluquero
-  planchador
-  secador de ropa
- florista (la flor se me va a olvidar, lo presiento)
- fontanero
Y un loquero ....porque a este ritmo, De aquí al psiquiátrico. Si es posible, que comparta consulta con un fisio que me haga un masajito en el cuello, que lo tengo del revés.

Necesito no uno, sino varios clones. En este momento casi me gustaría llamarme oveja Dolly.... Gente que haga cosas en mi lugar y que me permita tomarme las cosas más a la ligera. Porque de verdad que no llego a todo. No me da la vida. Y eso lo tengo asumido, pero no hace que me sienta mejor….Lo único que me consuela es que no soy la única…..Si no, mirad este vídeo.





Me tomo un yogur, y entro en http://bit.ly/pidenostudeseo …..quizá aquí encuentre la respuesta a mis oraciones. Porque Kaiku sin Lactosa tiene ahora mismo un concursazo abierto: puedes elegir el deseo que quieras, aquel que te permitirá ese momento en el que te sientes más liberada. Un maquillador que venga a casa a pintarte, una sesión de spa, ese señor que se encarga de hacerte los trámites de altas y bajas de suministros tras la mudanza....lo que se te ocurra. Porque si no está en la lista, siempre puedes proponer el tuyo....A mí, una mañana como esta, me habrían hecho falta varios.....pero vamos a empezar por uno, el más urgente: necesito que alguien llame al fontanero por mí y se ocupe de solucionarme la fuga.


Y tú, ¿te atreves? Haz como yo, soñar es gratis, #daelpaso y pide tu deseo aquí.



El mío, el segundo y pensando a lo grande, tiene esta forma.....


PicsArt_1445414246530.jpg

martes, 7 de abril de 2015

IF YOU WANNABE......

Sooooo tell me what you want, what you really really want aguana uguana, yeaaaaaah


¿Os acordáis de este primer hit de las Spice Girls? Me recuerdo perfectamente a mí misma, llamando desde la cabina de un sitio a mi amiga Lucía, comentado "el vídeo súper chulo" que habíamos visto en la MTV. Y, por supuesto, ensayando el baile, para poder bailarlo adecuadamente cuando saliésemos. Lo peor era el momento del ensayo, porque en mi casa no había espejos de cuerpo entero, así que me tenía que subir (a escondidas, por supuesto) a la cama de mis padres para poder verme en el espejo que había sobre su cómoda. Descalza y luego estirar la colcha, claro.

Ains....qué tiempos aquellos. Mi verano de los 20 años..... Sufríamos como condenadas por algún imbécil al que le gustaba otra, nuestra vida se reducía a salir, ir a la playa, comer, salir, ir a la playa....TREMENDO, INJUSTO Y CRUEL. Me entra la risa. Era mi segundo año de carrera, la primera vez en mi vida que tenía que estudiar en verano (ni recuerdo qué asignatura, la verdad) y ya comenzaba la vida real....esa en la que las responsabilidades empiezan a pesar. Pero aun así......Que me quiten lo bailado. (risa maléfica es poco....mirada picarona se me pone, jajajajaja)

Uno de los episodios de ese verano consistió en sentarme en las piernas del chico que me gustaba y, que repentinamente se rompiesen las patas de la silla en la que él estaba sentado. Volteretas laterales casi con mi cabeza envuelta en una falda larga negra.... vaya show.

Mirando atrás, podría llamarme a mí misma inconsciente, frívola, inexperta. Pero ¿y lo que disfrutaba?...suspiros morriñentos. Pero no, en realidad, la palabra adecuada era "joven y sin más (pre)ocupaciones que disfrutar de la vida". Lo de querer ser JASP vino después.... Vale. Eso era. Pero ¿Y qué soy ahora? ¿Dejar de tener 20 años implica no disfrutar? PUES NO. 

Ahora, me lo paso bien de manera diferente. Vaya, que no sería una estampa muy apetecible la de una mujer hecha y derecha con las mismas preocupaciones, ¿no? Intento buscar tiempos de ocio, salir, descansar.....lo dicho, lo intento. No me sale muy bien últimamente, pero de verdad que ganas le pongo. Eso sí, tras diversos estudios e investigaciones, todas muy rigurosas, he llegado a una conclusión:  lo que de verdad quiero, what I wannabe ...quiero ser frívola. ¡Ay, sí! Quiero convertirme en una persona frívola 5 minutos al día. No pido más. 

Quiero dejar de pensar que en mis manos está la paz mundial, y regodearme únicamente en la copa de balón con un GT que estoy sosteniendo mientras suena de fondo Wannabe y me parto de risa.

Quiero ser frívola para poder reírme de las chorradas que a diario hay que aguantar. De esa señora que te mira fijamente y te dice "no lo estás dando todo como deberías". Y poder decirle a él "es que yo lo doy todo por las Spice Girls" jajajajaja. ¿Os imagináis la cara? (ahora leedlo otra vez, poned voz-de-patata-en-la-boca y añadid algún "o sea" de vuestra cosecha.)

Quiero ver una peli de risa. De mucha risa. Poder hacerme pis de tanto reírme (esto ya sería un milagro más que una frivolidad, porque no me ha pasado jamás). La última fue "Sex Tape", y encima de ser de risa, la vi un  día con Laura y Ana.....risa, risa, y muchas risas (también algún mojito). No pido mucho.

Quiero hacer alguna frivolidad, tontada o como quieras llamarlo más a menudo. Para sentirme bien. Porque sí. Sin motivo aparente. 

Mientras tanto, y para creerme más mi papel, ya he dado el primer paso......me estoy dando mechas rubias (a ver si es verdad el silogismo de rubia y tonta....)


miércoles, 4 de septiembre de 2013

O de cuando un intento de Kim Bassinger termino en un Full Monty.



Cuenta la leyenda que hubo una vez una época de mi la historia en la que las mujeres no se sentían como amebas o ángeles, es decir, asexuadas. 



Sabemos, por los restos arqueológicos encontrados, que en dicha época existían lo que se ha dado en llamar "obreros", los cuales eran hombres que empleaban herramientas conocidas como "martillos neumáticos" o "picos" o "retroexcavadoras" y su principal misión consistía en hacer enfadar a las mujeres que pasaban cerca de ellos con palabras malsonantes, apelativos dedicados a determinadas partes de su anatomía.
Tenemos ejemplos diversos en los escritos de algunos autores de la época, siendo el más famoso "Te espero en el andamio", de autor desconocido. Se está estudiando el significado de dicha palabra.



Era un momento histórico que generalmente se conoce como "conejil", debido a los dientes largos que provoca en aquéllos que ya no pertenecen al mismo. Esta etapa "conejil" se caracterizaba por estar habitada fundamentalmente por parejas jóvenes, sin hijos, y que no llevaban mucho tiempo emparejadas.

Pues bien, en esta parcela de la historia de la humanidad, la vestimenta tradicional se complementaba con accesorios de tejidos ricamente labrados, cuyo valor económico se incrementaba cuanto menor era la cantidad de tejido utilizado. Los ciudadanos de las urbes del momento los conocían como "negligees", "picardías" o "saltos de cama". Este último apelativo parece que tiene su raíz etimológica en la cantidad de tálamos que sufrían sus efectos.

La protagonista de esta leyenda, decidió un día, al pasar frente al puesto de artesanos lenceros, que uno de los modelitos que tenían expuestos le quedaría que ni pintado. Era uno de esos modelos tipo "zorrón" (término todavía en estudio), que cumplía con todos los requisitos de las prendas tradicionales de la etapa conejil: poca tela, estampado animal, y transparente (bastaaante transparente). Y caro, carísimo.

Rauda y veloz, viendo la oportunidad y oliendo la oferta (así como adivinando las posibilidades, jejejejeje), se acercó con la mayor discreción a la dueña del lugar, con la idea de llevarse tal tesoro. Cual sería su sorpresa cuando, tras el momento del pago (evidentemente, tres cabras y una oveja, con descuento de las gallinas porque era rebajas) y al salir a la calle, casi choca con el jefe de la empresa en la que ella trabajaba. Jefe que desde la increíble distancia de 2 enormes metros había visualizado la operación retirada del escaparate de la prenda en cuestión. La mujer, muy digna aunque con un poco habitual color granate en sus mejillas, le saludó educadamente y se dirigió a su hogar.

Allí, se preparó para la llegada de su esposo, poniéndose el mencionado y recién adquirido traje tradicional y preparando la música folclórica para el rito que se iba a celebrar esa tarde/noche. 


Para ello se decoró la cara con las pinturas de guerra designadas por el hechicero de su poblado: labios rojos, ojos ahumados, rimmel a tutiplén... el kit completo.

El esposo llegaría alrededor de las 9, así que ella se dispuso a esperarle. Como todavía eran las 8 y tenía frío en los pies, tomó prestado el calzado de descanso de él, talla 45, cuya recreación se conserva en ala del Museo del Prado dedicado a dicha etapa de la historia. 

Por motivos de pudor, el autor del recopilatorio de costumbres de la época ha decidido no mostrar imágenes de la combinación de negligee con dicho calzado, ya que podrían provocar un ataque de risa histérica.

Pues bien, continúa la leyenda con su narración y nos relata que el esposo llegó a casa antes de lo previsto, de forma que la mujer fue sorprendida con el salto de cama, las zapatillas y colgando la ropa en el tendedero.....con lo cual, lo que iba a ser el baile que anteriormente mencionamos, se quedó más o menos en esto....


En un último apunte del autor, nos confirma que a pesar de todo, las risas dominaron la situación y el asunto no trascendió al público general, y tanto el esposo como ella supieron sacar partido a dicha prenda, aunque sin baile.

Por último, parece que el jefe de la mujer jamás mencionó el episodio, y ella siguió trabajando en la empresa con toda normalidad.