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lunes, 25 de enero de 2016

SI YO PUEDO, TÚ TAMBIÉN #chalkpaint

Esto de cumplir años y pasar de década me está afectando....o quizá simplemente me esté liberando, ¿quién sabe? La edad, unida a que actualmente tengo tiempo libre, cosa que está resultando una enorme novedad para mí, han hecho que muchos de los que me seguís en Instagram penséis que me he dado un golpe en la cabeza y de pronto me haya convertido en una auténtica madre cuqui...Nada más lejos de la realidad. 

Sigo siendo yo, la destroy it yourself de toda la vida:

- Sigo haciendo huevos con patatas desectructuradas cuando pretendo hacer tortilla. Y ya no puedo echarle la culpa a la sartén, porque es nueva...

- Mis plantas, que compro en la floristería de abajo, consiguen romper todos los récords de poca supervivencia. Os prometo que mi entrada en la floristeria es "necesito una planta que sea casi imposible matar". Me dan una. Y al mes bajo con la misma dispuesta para su funeral....

- Mis bizcochos son famosos porque tengo que explicar que son bizcochos. Y creo que no necesito más explicación sobre mis inexistentes dotes culinarias.

Pero todos estos fracasos no me desaniman, Porque seré destroyer, pero echada p´alante. O con la moral del alcoyano, no sé.

El caso es que yo sigo probando cosas, quizá con el afán de encontrar mi verdadera habilidad, o quizá simplemente para pasar el rato. Pero alguna me está saliendo bastante resultona, modestia aparte. Y eso tiene una gran ventaja, para vosotros. ¿Cuál? ¡Hombre! Más claro, agua: Si yo puedo, cualquiera puede. Así de triste es, jajajajajaja. 

Empecé pintando un aparador, porque ¿para qué empezar por algo fácil? Pues no me quedó mal, oye. 

Luego me animé con un dos por uno: planta muerta y tiesto navideño espantoso. Pues aquí el resultado.


Una cocina ante la que el concepto vintage se queda muuuuuuy atrás se arregla con unos taburetes pintados



Y en ese momento el cachondeo en casa y en las RRSS ya era épico. Pero todavía hay más. El dia antes de mi cumpleaños me llegaron a casa las pinturas de Novasol. Y mis chats de Whatsapp echaban humo. La frase más repetida era "¡¡¡¡¡vaya juguete!!!!!" o "jajajajajajajajajaja". Porque no sabéis lo que ha sido....vicio es lo que tengo. Por ahora os puedo decir que tienen varios tipos de pintura, en spray, y dos tipos de pintura que son las primeras que he tenido que probar, me he visto obligada, por lo diferentes. Una con acabado metalizado cobre, y otra con acabado efecto forja. A-LU-CI-NA VE-CIN-NA. El no va más. No sé ni cómo describiros mi mañana....es que me da la risa. 

Por ahora, y como destroy it yourself que soy, sólo os puedo decir que no sé hacer tutoriales ni videos, así que simplemente os enseño los "before" and "after" de mis "obras".






Y yo tengo claro la moraleja de este post: si yo puedo, que soy lo peor, tú también. Y no sabes lo divertido que es....

miércoles, 20 de enero de 2016

¿QUÉ ME PASA, DOCTOR? VICIADA CON EL CHALK PAINT

Cuando lees sobre la crisis de los 40, suelen hablar sobre hombres que se compran deportivos, se apuntan al gimnasio, mujeres que se ponen a dieta o se hacen retoques....Yo, como soy pobre, vaga y miedosa (no voy al médico salvo peligro o creencia de muerte inminente) he tenido que buscar otras aficiones. 
Además, no sé si tenía 40 mi madre, creo que menos, pero recuerdo que tuvo una época en la que le dio por el ganchillo. Crochet, diríamos ahora, para ser más trendy. El caso es que empezó a ganchillar cositas: que si una chaquetita, unos patucos, una capotita. todo estupendo, pero en mi casa ya no había bebés, así que teníamos los mejores Nenucos del mundo, los más ideales del mundo mundial.  Pero la cosa no se quedó ahí. Nos dimos cuenta de que mi madre tenía un problema cuando un día, al llegar a casa, nos encontramos una cosa similar a esta....

Foto tomada de www.laboresdeganchillo.es



Y ya se sabe, que con las cosas viciosas, de eso, a esto de abajo, hay un paso. Por suerte, la detuvimos a tiempo.

Pero volviendo a la actualidad, a mí no me ha dado por el ganchillo, ni por el taladro (mi madre tambien tuvo su etapa en la que creíamos que vivíamos en un queso Gruyere) si no por la pinturita. Sí, el famoso chalk paint. Ya sabéis que soy muy chapuzas, que las siglas DIY en mi caso son acrónimo de DESTROY IT YOURSELF. Pero hay razones de fuerza mayor que justifican mi contacto con el sector madrechupiquehacemanualidades

Mi casa actual me encanta, pero me lo que realmente me apasiona es su potencial. Vaya, lo que viene siendo que la casa es estupenda y grande, pero vieja y de alquiler. Y yo, como os había dicho, soy pobre. Lo suficiente para tener que convivir con paredes de la cocina horriblemente empapeladas, ventanas con marcos de aluminio y otras lindezas que dejan el concepto vintage corto en ocasiones

En esta casa, no teníamos muebles empotrados en el salón, como en la anterior, por lo que recurrimos a la buena suegra y nos dio uno de los muebles que tenía en el trastero para poder guardar en el salón todas las "joyas" que te regalan cuando te casas: vajillas, cristalería, etc. Era un mueble chulo, pero además de estropeado por el uso, muy anticuado y que no pegaba con mi salón. Así que, con una gran dosis de entusiasmo, y echándole un par, me lié la manta a la cabeza y decidí transformarlo.


antes


INGREDIENTES PARA MI LOCURA:

- Lija fina.
- Pintura efecto tiza color cacao. (yo utilicé las de la marca Xylacel compradas en Leroy Merlin)
- Lana de acero.
- Brochas.
- Pintura casi transparente Xylacel Deco Lasur Efecto Glacier. (también de Leroy Merlin)
- Cera mate de acabado.

Tengo que decir que la parte más rollo fue desmontar puertas y herrajes, porque soy una ansiosa, poco manitas y lo que yo quería era pintarrajear. Pero hay que hacerlo para que quede mejor.

Sin preparar el mueble más que limpiándolo bien y lijando algunas asperezas,(estaba barnizado y brillaba mucho pero no le quité el barniz, apliqué directamente sobre él la pintura) le apliqué una primera capa que no cubría demasiado. Lo dejé secar una hora y apliqué una segunda que cubría más. En algunas zonas pasé la esponja de lija suavemente, y froté con la lana de acero en algunos puntos, y cuando estuve convencida del resultado final, le di una mano de el efecto Glacier. Una vez seco, terminé aplicando dos manos de cera de acabado mate.

A mí me gusta, pero reconozco que pasé un poco de miedo cuando mi cuñada vino a casa y me dijo que le encantaba como había quedado. Para, a continuación, preguntarme "¿y mi madre qué ha dicho? Porque a mí no me dejó pintarlo cuando estuvo ese mueble en mi casa". Miedo, terror, y nervios....pero la buena suegra ha dado su aprobación.

DESPUÉS

Y ahora tengo un problema....me he viciado. Y he pasado también a la cocina....Pero eso os lo cuento otro día.